miércoles, 9 de marzo de 2011

NOSTÁLGICOS ANTECEDENTES

El grito a la pasión
 "Lo consentido es lo permitido"



Dejémonos de tonterías absurdas, planes maquiavélicos para acabar con la esencia del mundo y no nos aventuremos a destruir lugares escondidos en azoteas perforadas por la muchedumbre que habita y deshabita entrañas como si de burdeles gratuitos se tratase.

Y pájaros volando en direcciones perpendiculares, acometiendo el sentido común y la esencia de la lógica que demostramos matándonos con armas fabricadas por las manos y los dedos revoltosos en amaneceres que se escapan de tales muertes programadas.

Como gritos afónicos a escasos centímetros de una piel, y unos ojos que te miran sin mirar, húmedos por la mezcla de la saliva de un chillido y tímidas lágrimas que se forman en ese azul tan profundo que incita a dejar volar la imaginación de reprimidos depravados inhumanos. Muerte a todos ellos.

Escapan las tonterías, los pájaros y los gritos, te escapas tú, me escapo yo, nos escapamos. ¿Dónde estamos? En una vida efímera, ¿eso existe?, tú existes, yo existo.  Existimos. Velocidad, la pausa es amargada, no nos amarguemos, sonríes, pero te destrozaron la sonrisa. Como el que corre, o el que se corre, como los saltos verticales de suicidas ventanales, pasajeros temerosos de ajenas felicidades inauditas que deshicieron instantes antes de brincar a un vacío que tiende a  acabar en fin.

Yo quiero oler a la pasión, al sudor de nuestros rostros universales. Alientos abrumadores gracias a los cuales se humedecen los desiertos,  como el rastreo de  la aridez corporal, transformándola en puro esoterismo poético. Y ese será ese el único momento en el que permita las tonterías, los pájaros totalmente sorprendidos, y los gritos. Pero otro tipo de gritos. Los puedes llamar gritos, pero siempre serán nuestros gemidos.

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