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domingo, 8 de abril de 2012

TESTIMONIOS DE UN AMOR SIN CONCLUSIÓN (V)


Sube la temperatura



Sube la temperatura. Tengo las retinas a punto del estallido final. Dicen que me río tanto que gano simpatía. Dicen tantas cosas que no saben dónde guardo el alma, y que se me desgarra por cada paso en falso que doy. 

Sube la temperatura. Tengo los labios inertes por el frío. Dicen que me alimento tan poco que pierdo presencia. Dicen tantas cosas que no saben que tengo comprimido el vientre, y que guardo una mariposa muerta dentro.

Sube la temperatura. Tengo las manos mutiladas de dolor. Dicen que vivo tan feliz que causo sonrisas envidiables. Dicen tantas cosas que no saben que tiemblo en la oscuridad, que me han cosido a  latigazos  el corazón y todavía sigue latiendo.

Sube la temperatura. Tengo los oídos sordos para todo aquél que me acribilla. Dicen que no me muerda las uñas, que no queda bien. Dicen tantas cosas que no saben que me han mutilado con palabras, han quebrantado mi tráquea y sea quien sea quien me ha volado los sesos, se ha llevado mis recuerdos.

Sube la temperatura. Dicen que soy alegre, pero no saben que los corazones tiemblan, que las palabras duelen, que los hechos matan. No saben que pierdo la inocencia cada noche, no saben que he llorado ante el espejo, no saben que estoy enamorado. No saben nada.

 No saben que te quiero, que tú no y que no me importa. No saben de nuestra historia y ahora nos la están robando. No saben que estoy enfermo, no saben que hoy es tu cumpleaños. No saben que estamos vivos. No saben que el sexo no es tabú, pero tampoco vicio. No saben que estoy colgado, que me gustan pequeñas y matonas, que pasen desapercibidas para todos y solo mis ojos las perciban. 

Nadie sabe nada, y aquí no deja de subir la temperatura. Estoy ardiendo, pero voy tirando.


sábado, 19 de noviembre de 2011

TESTIMONIOS DE UN AMOR SIN CONCLUSIÓN (III)


Cuando te quería


Cuando te quería los días pasaban más deprisa
 y los lunes eran una bendición.
 Cuando te quería te acostabas en mi cama cada noche
 y apagabas el despertador al alba.

Cuando te quería la lluvia en mi paraguas
 era sol en tus cortinas.
 Cuando te quería te esperaba en tu portal de madrugada,
 y si no aparecías, el mundo que nos une, se bloqueaba.

Cuando te quería te regalaba cajas de amor vacías
 para que las llenaras si te sentías perdida.
 Cuando te quería tartamudeaba
 porque soñaba que nos fundíamos entre el edredón.

Cuando te quería tu pijama parecía un vestido de noche,
 Tu ortodoncia nocturna diamantes en tus labios,
 La luz de tu mesita el sol, y tu rostro la luna.

Cuando te quería me enredaba entre tu pelo, que olía a cielo
 y nuestros besos al perderme en tu saliva, que es de hielo.
 Cuando te quería envidiaba el espejo que te desnuda
 y observa tu fragancia con excitación y fe

Cuando te quería tu voz era de cristal y la sentía por mis venas
 como sienten los católicos a Dios penetrando por su piel.
 Cuando te quería mis labios se apoyaban en tu vientre
 Y tu risa eclipsaba el romper de las olas en el mar

Cuando te quería era capaz de desgarrar mi alma y entregártela,
 Porque le pertenecías, porque mi alma y la tuya deberían de ser una.
 Cuando te quería amé tu nombre que empieza por “Ce”
 como los cerezos que crecen en la primavera,
mi deseo, también, era hacerte florecer.

Cuando te quería  solo sabía quererte a ti
 Cuando te quería no había amor para nadie más.
 Me había apoderado yo de todo ese sentimiento,
 y quererte era como abarcar el universo.

Cuando te quería te soñaba cada noche y vivía en ese sueño
 Cuando te quería juré que nunca dejaría de quererte
 Cuando te quería te quise con los sentidos y toda mi fuerza.
 Te quise con los ojos y las manos, te quise con las palabras y los hechos
 Cuando te quería eras tú y luego mi vida.

Cuando te quería, amiga mía, qué bonito fue quererte.