Sube la
temperatura
Sube la temperatura. Tengo las retinas a
punto del estallido final. Dicen que me río tanto que gano simpatía. Dicen
tantas cosas que no saben dónde guardo el alma, y que se me desgarra por cada
paso en falso que doy.
Sube la temperatura. Tengo los labios inertes
por el frío. Dicen que me alimento tan poco que pierdo presencia. Dicen tantas
cosas que no saben que tengo comprimido el vientre, y que guardo una mariposa
muerta dentro.
Sube la temperatura. Tengo las manos
mutiladas de dolor. Dicen que vivo tan feliz que causo sonrisas envidiables.
Dicen tantas cosas que no saben que tiemblo en la oscuridad, que me han cosido
a latigazos el corazón y todavía sigue latiendo.
Sube la temperatura. Tengo los oídos sordos
para todo aquél que me acribilla. Dicen que no me muerda las uñas, que no queda
bien. Dicen tantas cosas que no saben que me han mutilado con palabras, han
quebrantado mi tráquea y sea quien sea quien me ha volado los sesos, se ha
llevado mis recuerdos.
Sube la temperatura. Dicen que soy alegre,
pero no saben que los corazones tiemblan, que las palabras duelen, que los
hechos matan. No saben que pierdo la inocencia cada noche, no saben que he
llorado ante el espejo, no saben que estoy enamorado. No saben nada.
No saben que te quiero, que tú no y que no me
importa. No saben de nuestra historia y ahora nos la están robando. No saben que estoy enfermo, no saben que hoy es tu cumpleaños. No saben que
estamos vivos. No saben que el sexo no es tabú, pero tampoco vicio. No saben que
estoy colgado, que me gustan pequeñas y matonas, que pasen desapercibidas para
todos y solo mis ojos las perciban.
Nadie
sabe nada, y aquí no deja de subir la temperatura. Estoy ardiendo, pero voy
tirando.

